El Hombre del Bosque

El Hombre del Bosque

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Nunca he oído una rana que croara peor que ésta —dijo, y le volvió la espalda, alejándose de él con pasos majestuosos.

Después de esto se acerco a Moze y le chasqueo los dedos en sus propias narices.

—Este diablo me gusta más —dijo—, porque tiene cuernos.

Moze no se atrevió a reír, por si acaso.

Anson encontró en sí mismo bastante valor para adelantarse hacia ella, alzando la mano para tocarla. Probablemente quería darle algunas palmadas cariñosas con propósito de apaciguarla; pero ella retrocedió, dando un gran chillido y exclamando:

—¡Tus dedos arden, tus dedos queman! Por eso, hombre brutal, te huyen todas las mujeres.

Anson perdió el color y dio muestras de gran desconcierto.

—El diablo te convertirá en serpiente —manifestó Bo—. Medirás cuarenta y cinco metros y tendrás los ojos verdes. Verás qué de prisa andarás sobre tu vientre; pero procura que mi cowboy no te pise la cola.

Y se aparto de ellos dando graciosas vueltas, cual si fuera un torbellino, y prorrumpiendo, cuando se hubo alelado, en canciones tan pronto tristes como alegres. Danzo luego alrededor de un pino y se metió, por fin, haciendo cabriolas, en su cobijo, desde donde comenzó a lanzar los más lastimosos quejidos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker