El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —¿He representado bien el papel? —le preguntó en voz baja.
—Es usted una actriz maravillosa —musitó Wilson—. Ahora diré a Anson que usted dice que está enferma, envenenada o algo asÃ. Esperaremos luego la noche. Dale nos ayudará a triunfar.
—¡Cuántas ganas tengo de salir de aquÃ! —exclamó Wilson, no olvidaré lo que hace usted por mÃ, mientras viva.
—Señorita, yo hago lo que puedo; pero no le garantizo los resultados Tenga paciencia, domine sus nervios y no se asuste. Creo que entre Dale y yo la salvaremos.
Y sin decir más volvió al campamento, en donde Anson le esperaba impaciente.
—Le he llevado comida —dijo—, pero se empeña en no probar bocado. Dice que está enferma, que la hemos envenenado.
—¿Qué le decÃas por lo bajo, Jim? —preguntó Anson.
—Trataba de apaciguarla con palabras cariñosas.
—Tiempo perdido —opinó Anson—. ¿Dónde está Burt? Ha salido del campamento muy temprano y todavÃa no ha vuelto. Es un hombre que nunca ha sabido orientarse con facilidad; seguramente se ha extraviado en la selva.
—Es posible —asintió Wilson.