El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque El cowboy se interrumpió aquí, devorando sus palabras, como si le costase verdadero dolor, pronunciarlas. El mejicano comenzó a dar muestras de cobardía. Su mandíbula empezó a temblar. Intento pronunciar algunas palabras de excusa; pero Las Vegas le ordenó imperiosamente que cerrara el pico. Todos los bebedores que estaban en aquel momento en la taberna se hicieron a un lado, dejando en medio del salón a los tres.
Las Vegas aguardo un momento; pero Mulvey parecía haberse vuelto de piedra. El mejicano, en cambio, parecía más peligroso, a pesar de su miedo. Sus dedos se contrajeron, como si los tendones de la mano se le hubiesen súbitamente acortado.
Demostrada la cobardía de Mulvey y su compinche, Las Vegas se rió de ellos con desprecio, y volviéndoles la espalda se dirigió al mostrador, en donde pidió una botella de vino que Turner le sirvió con temblorosa mano. Las Vegas lleno el vaso sin apartar la vista del espejo colocado detrás del mostrador.