El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque El modo de volver la espalda a sus dos enemigos mostraba en qué género de escuela se había formado Las Vegas. Si los dos hombres a quienes había provocado hubiesen sido dignos antagonistas suyos, nunca hubiera podido escarnecerles tanto. Cuando Las Vegas vio en el espejo que Mulvey y el mejicano llevaban la mano a sus revólveres, se volvió rápidamente y disparó dos veces. Mulvey disparo el revólver en el instante mismo de caer al suelo. La bala del mejicano también fue a incrustarse en el suelo en el momento de desplomarse este otro cobarde. Libre de sus enemigos, Las Vegas se volvió otra vez al mostrador para alcanzar con la mano izquierda el vaso en que había escanciado el vino.
Entonces fue cuando Dale entro en la taberna. Refrenando sus ímpetus, se acercó al mostrador, deteniéndose a poca distancia de Carmichael. La puerta volvió a abrirse para dejar paso a Elena Rayner, pálida y azorada.
Las Vegas brindo por la destrucción de toda la banda de Beasley y muerte ignominiosa de éste, lanzando seguidamente, en desafío, el vaso que tenía en la mano sobre el cuerpo palpitante del mejicano moribundo. Dale se precipito hacia Elena para sostenerla cuando la vio desmayarse.
Las Vegas empezó a proferir juramentos, y acercándose a Dale le empujo fuera del establecimiento.