El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque En aquel momento Elena vio entrar a Harve Riggs cargado con mucho equipaje. Era un hombre de mediana estatura, de aspecto poco agradable, con luengo mostacho y largo cabello negro. Usaba una americana negra, pantalones negros, grandes botas y un chaleco bordado, corbata suelta, y sombrero negro de anchas alas. Un gran revolver pendÃa de su cinto. Su presencia provoco varios comentarios entre los demás viajeros. Después de colocar su equipaje en la ménsula del coche, y debajo del asiento, se dirigió denodadamente hacia las muchachas. Se sentó frente a ellas, se quito el sombrero y clavo su mirada en Elena. Sus ojos brillaban y la expresión de su cara era arrogante y procaz.
—¿Le sorprenderá a usted mi presencia? ¿No es eso, Elena? —dijo con desenvoltura.
—No —contestó frÃamente Elena.
—No lo niegue usted.
—Le dije a usted el dÃa antes de salir de mi casa que nada de lo que usted dijera e hiciese podÃa importarme.
—Yo apostarÃa a que no es asÃ. Toda mujer a quien me propongo conquistar tiene motivos para estar preocupada, usted lo sabe.
—AsÃ, pues, ¿usted está aquà porque me persigue? —preguntó Elena con voz que revelaba un hondo y profundo desprecio.