El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Era difÃcil conseguir que Bo se callara, porque Riggs no le imponÃa lo más mÃnimo. A no ser por Elena, Bo se habrÃa atrevido sin duda alguna a pegarle a aquel hombre antipático. Elena, por el contrario, sintió que el valor con que habÃa afrontado un viaje tan lleno de peligros como el que estaba realizando, empezaba a abandonarla. SerÃa necesario que sacara fuerzas de flaqueza. De protectora se estaba convirtiendo en protegida. Su hermanita tenÃa más valor que ella. Es indudable que se adaptarÃa más pronto a la vida del Oeste, con sus impulsos juveniles y su irreflexión.
Bo volvió la espalda a Riggs poniéndose a mirar el paisaje. Riggs lanzo una carcajada. Se levantó e inclinándose hacia Elena le dijo:
—La seguiré adonde sea. Puede usted tomar estas palabras como una admonición amistosa o como una declaración de guerra. Como usted guste, pero si usted tiene un poco de buen sentido no revelará a nadie sus temores respecto a mÃ. ¿No serÃa mejor que actuáramos como buenos amigos? Por mi parte me propongo escoltarla con propósito de evitarle todo peligro, quiera usted o no quiera.