El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque Elena habÃa visto a este hombre desde un principio con disgusto, lo habÃa considerado después como una amenaza para ella, pero en aquel momento sentÃa por él verdadero aborrecimiento. Por mucho que le desolara la idea de ver en él un nuevo factor de su vida tenÃa que reconocer que aquel hombre existÃa para ella como algo más que un simple particular. No estaba en su mano el alejarle. Por mucho que se lo propusiera no podrÃa arrancarle del pensamiento. Le odiaba, le odiaba, le odiaba.
—No necesito que me escolte, no necesito que me defienda ni se ocupe de mà —le dijo volviéndole la espalda.
Él, entonces, se retiro sin decir palabra, apeándose poco después del vagón. Bo coloco una mano entre las de su hermana.
—No te preocupes, Elena —murmuró—, piensa que el cowboy amigo mÃo vencerá a Riggs.
Elena sintió un gran consuelo ante la denodada actitud de su valiente hermanita.
—¡Tu cowboy! —dijo—. Al principio no querÃas saber nada de él y ahora reclamas sus servicios.
—Es un hombre que me gusta —repuso Bo con el corazón lleno de ilusiones—. Creo que podrÃa llegar a amarle.
—¡Qué niña! ¿Cuántas veces has dicho lo mismo y luego no has querido volver a mirar a la persona que tanto te habÃa gustado en principio?