El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —Efectivamente —respondió Elena—, no me interesan en absoluto.
Bo se acerco a su hermana y la cogió del brazo. Indudablemente las dos coincidÃan en el mismo pensamiento. Lo primero que habÃan encontrado al término de su viaje era un verdadero hombre del Oeste.
Riggs se acerco a Dale.
—¿Sabe usted que yo soy oriundo de Texas? —dijo.
—Está usted haciéndonos perder un tiempo precioso —exclamó Dale en tono aparentemente pacÃfico—. Si ha estado usted alguna vez en Texas respete a las señoritas y hable con más moderación.
—¿Cómo? —exclamó Riggs en tono altivo acariciando significativamente la culata de su revólver.
—Deje usted su revólver tranquilo. PodrÃa dispararse —dijo Dale.
Cualquiera que hubiese sido la intención de Riggs, y era lo más probable que Dale no se hubiera equivocado al juzgarle, el hecho es que a éste no le habrÃa cogido de improviso.
Con tanta rapidez arrebato Dale el revólver a Riggs que Elena no pudo seguir con su vista el movimiento. Únicamente oyó el ruido del arma al caer al suelo. El revólver cayó en medio de un grupo de indios y mejicanos.