El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —¡Oh, estamos lejos de las ciudades! —exclamó Bo—. ¡Mira, Nell, no se ve a nadie, esto es un desierto!
—Un desierto efectivamente; cuarenta millas hemos de recorrer por esta pelada llanura antes de que demos con una colina o un árbol.
Elena observó la inmensa y gris llanura desprovista de ondulaciones y sinuosidades en todo lo que alcanzaba la mirada; una llanura abierta, desolada, solitaria, que la hizo estremecer.
—¿Le ha escrito su tÃo alguna vez algo referente a una persona llamada Beasley? —preguntó Dale.
—Sà —contestó Elena, sorprendida de la pregunta—. El nombre Beasley nos es familiar e ingrato. Parece que este Beasley ha sido el peor enemigo de mi tÃo, desde hace años. Mi tÃo nos escribÃa antes a menudo quejándose de él, pero estos últimos años no nos ha vuelto a nombrar a este hombre.