El Hombre del Bosque
El Hombre del Bosque —Bueno —dijo Dale imprimiendo a sus palabras una extraña expresión de gravedad—, mejor es decir las noticias sin rodeos. Siento tener que prevenirla de algo desagradable, pero necesita usted aceptar el Oeste tal cual es; hay en él mucho bueno y mucho malo, tal vez más malo que bueno. Es un paÃs que empieza, no formado todavÃa… Mas para decÃrselo de una vez, ese Beasley ha contratado a una banda de malhechores para que asalten la diligencia, en la que tenÃa usted que ir a Snowdrop mañana, a fin de raptarla.
—¡Raptarme! —exclamó Elena, asustada.
—SÃ, señorita, cosa que en este paÃs es mucho peor que la muerte —declaró Dale con acento hosco y golpeando su rodilla con el puño.
Elena quedó anonadada.
—¿Raptarme? ¿Y con qué fin?
—Por razones fáciles de comprender —contestó Dale.
Ni su voz ni la expresión de su cara cambiaron lo más mÃnimo. Algo habÃa, sin embargo, en su rostro que atraÃa a Elena.