El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Magdalena, estos tiempos de preocupaciones han resucitado al Gene Stewart de los pasados y negros dÃas. —No deberÃas ser asÃ. Me has hecho perfectamente feliz por espacio de más de veinte amos. La pérdida del dinero, para ti y para mÃ, no significa nada.
—Magdalena, podrÃa aceptar las pérdidas sin… Pero es la tuya lo que me preocupa. Durante toda tu vida has poseÃdo lujos y comodidades. Naciste para disfrutarlos. Durante el año pasado has estado utilizando tu dinero para reforzar la cuenta bancaria de Madge. Madge gasta más de lo que posee y tú has hecho todo lo posible para no tener que decirle que su renta actual no es tan importante como antes. Ahora deberás sufrir por culpa mÃa y por culpa de nuestra despilfarradora hija. Cuando la depresión nos hizo sus vÃctimas, debiste referir la verdad a Madge, haberle manifestado la reducción que desde aquel momento habrÃa en sus ingresos. En lugar de hacerlo, nunca se lo dijiste… y compensaste tú misma la diferencia con tu propio dinero. Y Madge gasta millares lo mismo que un vaquero borracho gasta sencillos dólares. Eso es lo que me duele.