El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Yo dirÃa que lo conseguiremos.
—Nels, comprendo que va tienes preparado un provecto de lo que hemos de hacer. ComunÃcanoslo pronto.
—A mà me parece una cosa muy sencilla —replicó Nels pensativamente—. Busca un par de vaqueros buenos y valientes. Y con ellos, tú, Danny y los vaqueros que ya tienes, podréis conseguirlo en un mes.
—Tomar dos buenos vaqueros, ¿eh? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Con qué? —preguntó Gene mientras extendÃa las manos abiertas.
—No creo que sea muy difÃcil resolver esa cuestión —declaró Danny insistentemente.
—Tengo una idea —confirmó Nels—. Gene, tú y Danny abrid el almacén mientras yo hago la limpieza por aquÃ.
Gene cogió la llave que estaba atada a una correa, atravesó acompañado de Danny el dormitorio, que estaba desierto y abandonado desde hacÃa mucho tiempo, y luego cruzó el patio en dirección al almacén. Desde allà podrÃa oÃr el relincho de los caballos de Madge al otro lado de los encerraderos.
—HabrÃa cerrado este almacén hace mucho tiempo, si no hubiera sido por Nels —dijo Gene.
—No debes hacerlo, patrón. SerÃa tanto como matar a tu viejo compañero. Y el almacén no está trabajando actualmente con pérdidas, ¿verdad? Todos los mejicanos hacen compras a Nels.