El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Me agrada la idea, patrón. Si el precio va a subir, como supone Nels, cuando hayamos podido reunir y llevar al ferrocarril el ganado, valdrá va treinta y cinco dólares por cabeza.
—Asà será —dijo Nels lentamente, mientras tomaba un sorbo de café—. Danny supone que posee alrededor de setecientas cabezas, probablemente más. Y se propone vender la mitad.
—Patrón, cuando tengamos mucho menos ganado, podremos llevar la cuenta mucho mejor, y acaso, podamos terminar con los robos.
—¿Quién los hace? —preguntó Gene indignado.
—¡Qué me lleve el diablo si lo sé! Sin embargo estoy temiendo verdaderamente que algunos de esos vagos que tiene mi mujer por parientes estén mezclados en ese asunto, aunque no supongo de qué forma.
—¡Ah! Nels dice lo mismo. En ese caso, serÃa muy fácil imponer un buen correctivo.
—¿SÃ? ¿Cómo diablos podrÃa yo ahorcar a mis parientes?
—No necesitamos ahorcarles, Danny. Nos basta con detenerles.
—¡Parece mentira que lo digas, conociendo como conoces a los mejicanos desde hace treinta años!… Gene; por lo visto nos estamos volviendo chochos.
—Hagamos todo lo posible por salir de este estado, Danny.