El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Esto me hace pensar siempre que estamos viviendo en el pasado —dijo Gene acercándose a Danny.
—No hables, patrón, como si todo hubiera terminado para nosotros —replicó Danny—. Estoy seguro de que todavÃa hay porvenir para los dos.
En aquel momento Nels apareció tras ellos. Cuando iba a subir al pórtico, la aguda mirada de sus azules ojos se dirigió hacia más allá del pueblo, hasta un punto muy distante de la llanura.
—¡Mira!
El viejo ranchero vio una raya de polvo amarillento que surgÃa detrás de un automóvil. El corazón se le subió a la garganta.
—Un automóvil. Patrón, ¿no te acuerdas de Link Stevens cuando conducÃa el automóvil blanco de Magdalena a través del prado?
—SÃ. Nunca he olvidado a Link. ¡Un gran vaquero que ya no podÃa cabalgar! Le agradaba mucho guiar el automóvil y ponernos los pelos de punta. Pero, Danny, apostarÃa cualquier cosa a que Link se levantarÃa de su tumba si pudiera ver acercarse a ese coche.
—Yo dirÃa que sÃ. Viene a setenta millas por hora sobre una carretera muy mala, ¡Dios mÃo, hay hombres que tienen una cantidad terrible de valor! ¡Seguramente es un joven al que no le importa su vida mucho más de lo que podrÃa importarle un pitillo!