El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Me parece que es del color de los coyotes. La última vez que estuvo aquÃ, Madge tenÃa dos automóviles, los dos negros, si no recuerdo mal… ¡Que el diablo me lleve ahora mismo si no es cierto que se me alegra el corazón al ver a Madge devorando las millas del modo que lo hace!
—Siempre has sido un monstruo inhumano, Nels, un pistolero sanguinario —afirmó Gene—. ¿Cuáles crees que son mis sentimientos cuando veo a mi única hija arriesgar la vida de ese modo?
—Patrón —le interrumpió Danny de modo impresionante—, tú y yo tenemos una causa en común. Nels no tiene sentimientos. Creo que deberÃamos emborracharnos.
—Tú lo has dicho, Danny.
—¡Bendito seáis entre todos los hombres! —exclamó Nels—. Cada uno tenéis una hija hermosa, y los dos estáis dominados por las penas y las preocupaciones. Quisiera, bien lo sabe Dios, que las dos fueran hijas mÃas.
—¡Patrón! ¿Has visto cómo ha cruzado esa charca? Ni siquiera se ha dado cuenta de que existÃa.