El Rancho Majestad
El Rancho Majestad «DeberÃa haber contado con ello», se dijo Nels. —Patrón, estaré esperándote en casa cuando vayas— añadió Danny—. Haz el favor de dar la bienvenida a Majesty en mi nombre.
—Me parece que voy a subir, Nels.
—Muy bien… Dile que mi corazón no es ya tan fuerte como era antes —dijo lentamente Nels en tanto que se ponÃa una mano abierta sobre el pecho.
Aquel acto de ansiedad preocupó a Gene Stewart mientras subÃa a lo alto, al otero. Los años pasaban volando, La llegada de su hija al hogar parecÃa marcar una época en su vida, y también en la de Nels. El viejo vaquero no tenÃa parientes; ni siquiera recordaba su edad y no podrÃa haber adorado a Madge más de lo que la adoraba, aunque hubiera sido hija suya. Gene tuvo que hacer un esfuerzo para desechar un pensamiento desleal y perturbador acerca de Madge. Si Madge resultaba levantisca y liviana, desobediente… Pero llegó a dominar este inquietante temor. De pequeña, Madge habÃa tenido un corazón cariñoso, amante, imperioso y caprichoso, exactamente igual al de su madre. Gene esperaba hallar aturdida a su hija, y caminó lentamente hacia lo alto de la sombreada senda, mientras intentaba prepararse contra no sabÃa qué.