El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —¡Mamá! ¿Por qué has de disculparte por el estado de mis habitaciones?, —estaba diciendo Madge—. Están sencillamente encantadoras. Yo no las cambiarÃa. Naturalmente, el mobiliario es un poco anticuado y pasado de moda. Pero va lo he previsto… y pintaré las paredes.
—¿Qué dices que vas a hacer? —preguntó Gene incrédulamente.
—Pintar las paredes. Ya he comprado la pintura y las brochas.
—¿Has aprendido a hacerlo en la Universidad?
—Claro. Ya verás, papá Stewart, como ése no es un trabajo que yo no sepa hacer.
—Lo creo, Madge… Ahora, me gustarÃa que bajaras para ver a Nels.