El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Me pregunto por qué será usted tan cariñoso para los animales —dijo Madge enigmáticamente—. Escuchad amigos, Sidway me ha librado de partirme la cabeza. Y eso, después de haberme negado a escuchar sus advertencias, después de haberle ofendido. Soy una verdadera gata. Ahora, quiero que todos oigáis cómo le pido perdón. Y se volvió hacia Lance con rapidez.
—Lance, lo siento mucho. Le suplico que me perdone. Ha sido usted lo suficientemente bondadoso para no irritarse…, para continuar comportándose como un caballero. Se lo diré a papá… Y tardaré mucho tiempo en volver a montar a Dervish… si es que vuelvo a hacerlo.
—Está bien —contestó cordialmente Lance—. Ahora, monte a Umpqua para regresar a casa. Es dócil y fácil de manejar.
—¿Qué hará usted? —preguntó ella.
—Iré sobre Dervish. Ya se le ha disipado el arrebato. Ayudó a Madge a montar, acortó los estribos, en tanto que los demás expresaban su alegrÃa por diferentes medios. Las muchachas se habÃan asustado mucho. Los hombres, con excepción de Rollie Stewens, recobraron prontamente la animación. Y entonces, cuando la cabalgata se ponÃa en movimiento, Bu Allen dijo con timidez:
—Lance: si yo montase a Dervish en alguna ocasión…, ¿querrÃa usted ser, también, mi salvador?