El Rancho Majestad

El Rancho Majestad

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Entre las dos bañaron con agua caliente el lesionado pie y lo vendaron. Al fin descubrieron que la muchacha podía andar sin cojear. La hija del ranchero hizo que Allie fuera a ver dónde se hallaban las demás personas y que regresase para dormir con ella. Madge descubrió que resultaba agradable tenderse en el lecho, en medio de la oscuridad, y meditar. A1 cabo de unos momentos regresó Allie y se dirigió a tientas al lado de su amiga. Una mutua emoción hizo que cada una de ellas buscase el calor de los brazos de la otra.

—Creo que tu madre se ha acostado —dijo Allie en voz baja—. Snake estaba jugando a las damas con tu padre. Les he dicho que estabas cansada. Tu papá pareció asombrarse. «¿Madge, cansada? Jamás había oído nada parecido». Parecía muy fatigado el pobre. Majesty, ¿sabes que creo que está preocupado por algo referente a ti y a nosotros…?

—No me la digas. Dónde estaban las muchachas:

—En sus habitaciones, jugando, murmurando, tumbadas o en pie. Todas, menos Bu. Está en la carretera de la montaña, buscando al vaquero, según dice Vixie.

—¡Oh! —exclamó Madge.

—¿Qué te sucede, querida? Te comportas de una manera extraña y hablas de un modo todavía más extraño. Tienes mucho calor. Me parece que debes de tener fiebre.


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