El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —¡Fiebre!… ¡Ja, ja, ja…! SÃ, tengo una fiebre terrible… ¿Y los muchachos?
—Abajo, jugando en el estanque. No han querido llevar a las chicas.
—Es un pretexto que han dado esos tres granujillas —murmuró Madge—. Todos estamos enterados de la cita. Oye con atención la que voy a decirte, querida Barg, Dawson y Brand iban en aquel automóvil. Y al mismo automóvil subieron Bonita y dos amigas suyas. Y todos se fueron juntos al pueblo.
—¡Majesty! ¡No puede ser cierto!
—Lo es. ¿Qué piensas de todos ellos, especialmente de Barg?
—¿De Barg? Que sinvergüenza es una palabra demasiado honrosa para él. ¡Ese monigote…! Acaba de ponerse de acuerdo con Maramee, y ya le hace una jugadita tan sucia como ésa. Maramee es Feliz ahora. Cree que Barg es un hombre perfecto. Se le romperá el corazón cuando se entere.
—No debe saberlo. No se lo digas.
—Pero lo han hecho sin mala intención.
—¿Quiénes?
—Barg y los demás.