El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Majesty, que estás enamorada de él —murmuró la muchacha con sorpresa.
—¡Ja, ja! ¿Lo has comprendido? ¡Qué perspicacia más maravillosa tienes, querida! Yo no importo nada ahora…, ni importa nada esta doble naturaleza que se ha desarrollado en mÃ…, ¿pero qué se propuso Lance Sidway? DÃmelo.
—Madge, está —fuera de las posibilidades humanas el que no te quiera.
—¿Por qué?
—Porque es hombre. Y porque le has puesto en las situaciones más complicadas. ¡Eso de verte todos los dÃas, de todos los modos posibles…! El otro dÃa, cuando estábamos en el lago, tuve mucha pena de él. Tú estabas vestida con aquel indecente traje de baño. Los muchachos te revolcaban por la arena… ¡Y él tenÃa que vigilar para salvarnos la vida en el caso de que nos acometiera un calambre o sufriéramos algún accidente!
—Te engañas de nuevo. Pero ¿qué viste? —preguntó Madge con un apasionado susurro.
—Vi la expresión de su mirada. Sanes que tiene unos ojos hermosos, cuando se llenan de dulzura.
—Eres tan sentimental y tan simplona como Maramee. Ese vaquero me odia por completo.
—No puedo creerlo.