El Rancho Majestad
El Rancho Majestad «¡Buena fiesta! —murmuró mientras caminaba—. Pero ¡demonio!, no puedo negar que me he divertido viendo divertirse a los invitados. Lo único que me preocupa es… mi hija».
El dÃa habÃa llegado cuando Stewart se presentó en las habitaciones de los vaqueros. Al barandal de hierro estaban atados cuatro caballos ensillados. Los compañeros de Stewart se hallaban comiendo en el interior del local. Danny tenÃa una expresión sombrÃa al inclinarse sobre su plato. Y Starr parecÃa borracho.
—Patrón, métete algunos pastelillos más dentro del cinturón… Ren, tómate ese café caliente, o te lo echaré por la cabeza.
—Nels…, viejo amigo…, quiero beber.
—Ya te he dado una copa.
—Estás borracho, Ren —dijo Gene.
—¿Quién está borracho? ¡Yo no…! Lo que quiero es un poco de aquel almÃbar de melocotón que tomamos anoche.
Nels obligó al vaquero a tomar el café y le metió algunas galletas y un poco de carne frÃa en los bolsillos.
—¡Vámonos, patrón! —dijo Danny Mains sombrÃamente—. O mucho me engaño o vamos a encontrarnos con dificultades para alcanzar a Sidway. Ese muchacho es otro Nick Steele.
—Exactamente —convino Nels.