El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —PodrÃa haberle estropeado la fiesta… Tenemos que seguir el camino de Sidway lo antes posible. Danny está recogiendo los caballos. Y yo he preparado la comida necesaria. Vamos, patrón. Tenemos que agradecer a Sidway algo parecido a lo de los viejos tiempos.
Nels salió al patio, donde sus rÃtmicos pasos se perdieron. Gene se vistió rápidamente sus ropas de trabajo y se guardó un peine y un cepillo de dientes en el bolsillo. El cinturón de sus pistolas tenÃa muchas municiones, y su rifle se encontraba en la habitación de Nels. Luego fue a la de su esposa y asomando la cabeza por la abertura de la puerta, la despertó.
—Lo siento mucho, querida. Nels acaba de llamarme. Vamos en busca de unas reses que se han descarriado. Es posible que tardemos un dÃa o dos en volver.
—Entonces ¿es eso lo que Sidway tenÃa que decirte? —preguntó ella.
—Lo has adivinado. Vuelve a dormirte y no te preocupes por la tarea que ese vaquero pueda haber emprendido. Tiene costumbre de terminar todo lo que inicia.
Una vez hubo salido del patio, Stewart vio a dos de los invitados de Madge, un muchacho y una muchacha, que dormÃan uno en brazos del otro en una hamaca. Los dos estaban medio cubiertos por una manta de colorines. ComponÃan un cuadro muy bonito, y Gene supuso que la muchacha era Maramee.