El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —¡Seguramente! Lamento mucho no poder proporcionárselo.
—Muy bien. Tomaré una galleta y un pedazo de carne… Gracias. ¿Dónde estamos, Lance?
—En las Peloncillo.
—¿A qué distancia de aquel campamento?
—Yo dirÃa que a varias millas.
—Me habrÃa gustado que hubiera podado usted librar a Rollie de aquellos bandidos.
—Yo esperaba que habrÃa bastantes contratiempos sin necesidad de que su amigo provocase algunos más.
—¿Contratiempos?… No tendrá ninguno conmigo —contestó ella al mismo tiempo que comprendÃa el doble papel que él estaba representando y habÃa representado—. Lance, usted quiere cobrar el rescate para sà mismo.
A la luz de la hoguera, Madge pudo ver que una sombra negra se extendÃa sobre el rostro del vaquero. Sus sombrÃos ojos la miraron como si Sidway hubiera recordado repentinamente el verdadero carácter de la joven. Lance lanzó una sonora carcajada en la que no hubo la menor alegrÃa.
—Lo ha adivinado usted, Majesty —replicó ceñudamente.