El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Unos pasos precedieron a la aparición de dos individuos más, a uno de los cuales Lance pudo distinguir perfectamente a pesar de la deslumbradora luz de la linterna.
—Henry, nos han engañado. Se han burlado nuevamente de nosotros. Este camión está vacÃo.
—¡No, diablos!
—¡SÃ, diablos! Es un camión de ganado. Ayer, cuando encontramos los dos camiones, éste estaba lleno de novillos. El otro tenÃa el…
—¡Cállate! —gritó el jefe de la pandilla mientras golpeaba la portezuela con la culata de la pistola—. Ove, conductor, ¿cuántos camiones como éste has visto últimamente?
—MuchÃsimos —contestó el joven con indiferencia—. Anteayer vi tres juntos.
—¿Qué dirección llevaban?
—Hacia el Norte. SalÃan de Douglas.
—¡Ah! ¡Ya te lo dije, Henry! —gritó el enojado bandido—. Y volverán llenos de novillos. Ahora, le ha dado por comprar ganado. ¿Qué te parece? Se ha metido en el negocio de ganado. ¡Está loco! ¡Ja, ja! Y se ha burlado de ti.
—Conductor, ¿hay algún atajo para ir a El Paso sin atravesar Douglas?
—SÃ, en Benson —contestó Lance inmediatamente—. Es un camino difÃcil, pero corto.