El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Lance salió del parque que rodeaba el Museo y al cabo de unos momentos de paseo se encontró junto a los terrenos de la Universidad, vio estudiantes de ambos sexos, algunos de ellos hablando en grupos, otros caminando con los libros bajo el brazo. Aquellos muchachos de cabeza descubierta y aquellas muchachas con jerseys de brillantes colores, todos jóvenes, llenos de vida y de alegría, despertaron nostálgicos recuerdos en Lance. Después de salir de la escuela, había asistido a un curso de estudios superiores durante cerca de un año; y si no se tenían en cuenta sus tropiezos de novato, que ahora le parecían incluso agradables, progresó bastante en los estudios y más aún en los ejercicios atléticos. Pero entonces surgieron las complicaciones económicas, así como la enfermedad de Nance, que fue lo que le obligó a dirigirse a Hollywood. Aquel ambiente universitario le encantaba. ¡Si su padre no hubiese muerto dejándoles huérfanos a los dos…! El joven consiguió desechar su tristeza. Su hermana estaba bien, era feliz… y él poseía el caballo más hermoso de todo el Oeste y esperaba correr una nueva aventura en aquel mismo Oeste que tenía ante sí. «¡Es una gran suerte!», se dijo Lance. Al llegar a una calle que cruzaba con la que él seguía, se detuvo para absorber más aún el encanto del color de la campiña, y apresuró el paso para recorrer el cruce y dirigirse hacia un lugar sobre el cual un grupo de árboles proyectaba una sedante sombra. En aquel sitio había más estudiantes. Lance oyó voces llenas de alegría y una risa de agudo timbre.
