El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Muy interesante. Me parece que voy a hacer buenas migas con Stewart.
—Creo que asà será; y si eres tan buena persona como pareces… y perdóname esta insinuación… Gene va a ser muy buen amigo tuyo. También lo ha sido mÃo. Y yo le quiero tanto como si fuera mi padre. Siempre que pasa por aquÃ, se detiene y viene a verme con la esperanza de que vuelva a trabajar para él; pero nunca me lo ha dicho. Hoy mismo ha estado en la ciudad, preocupado por no sé qué causa. Lo único que me dijo fue que habÃa perdido cierta cantidad de reses.
—¿Ladrones de ganado? —preguntó rápidamente.
—SÃ; cuatreros, Sid.
—¡No!
—¡SÃ! TodavÃa hay muchos robos de ganado por estos alrededores. Claro que no tantos como antiguamente, pero hay que comprender que en estos tiempos la pérdida de una docena de reses en estas circunstancias significa tanto para Gene como la de un millar hace varios años. Estaba muy preocupado porque no le ha sido posible averiguar cómo le fueron robadas. Y el viejo Nels, el último de los vaqueros de aquel gran equipo, tampoco ha podido descubrirlo.
—Acaso sea un hombre anticuado.