El Rancho Majestad
El Rancho Majestad Lance se unió al grupo de estudiantes, que se habÃa adelantado hasta el borde de la calzada. Otros varios llegaban desde diversos lugares de aquellos terrenos, algunos de ellos corriendo. Lance pudo contemplar a la joven desde corta distancia. HabÃa visto muchÃsimas veces en los estudios, lo que le habÃa originado una profunda emoción propia de un hombre, muchachas muy guapas; pero en su opinión jamás vio ninguna que pudiera igualarse a aquélla.
—Majesty, ¿qué quieren esos polizontes? —preguntó un joven alto que se adelantó al grupo.
—No estoy segura, Rollie —contestó ella riendo—. Pero creo que quieren impedirme que pasee por las calles.
—¿Qué pasa, señor policÃa?
—En el caso de que sea una cuestión que le interese a usted, le diré que iba corriendo a excesiva velocidad —contestó el interrogado, un hombre voluminoso, de rostro rojo y delgados labios que descendÃa del coche de la policÃa—. La conozco, y ella me conoce también.
—¿S� —preguntó el estudiante insolentemente.
—¡SÃ! CorrÃa a cuarenta y cinco millas por hora cuando tomó la curva, y ni siquiera extendió una mano.