El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —No quisiera pedÃrselo. Pero con los duros vaqueros que tengo, con Danny y ustedes, me serÃa posible salvar mi ganaderÃa. Ha habido muchos robos de reses muy extraños, Sidway.
Stewart fue interrumpido por una voz aguda, juvenil, que llegó desde el otro lado de la esquina del edificio.
—¡Nels!… ¡Mira ese caballo negro! ¡Qué hermosura!
El chocar de unas espuelas atestiguó el paso lento de un jinete.
—No habÃa visto este caballo en toda mi vida, muchacha. Seguramente te molestará —dijo una voz lenta que te diga que te has encaprichado excesivamente de él.
—¡Qué tonterÃa!… Pero es… Nels, quiero ese caballo. ¡Tiene que ser mÃo, aunque cueste más de diez mil dólares! ¡Papá, papá!
Stewart murmuró:
—Vuélvase usted, y vaya a decirle que ése es un caballo que no podrá comprar. Será muy divertido.