El Rancho Majestad
El Rancho Majestad —Malas noticias de Madge, Nels. Pero dejemos esa cuestión por el momento. Ésas son perturbaciones de poca monta. Lawson ha quebrado. No hay esperanza de que pueda pagarme el dinero que me debe. Y yo habÃa pedido préstamos con la garantÃa de esa deuda. Los acreedores me apremian. Es preciso reunir dinero…
—¿Mejora el mercado de ganaderÃa?
—Ha bajado a treinta dólares por cabeza.
—Patrón, creo que debes vender.
—¿Todo el ganado? —preguntó Gene sorprendido. Nels serÃa el último ganadero del mundo capaz de sacrificar toda su vacada. No habÃa en todo Arizona un juez más conocedor de las cuestiones referentes al ganado.
—Sin exceptuar ni un solo cuerno ni un solo rabo, Gene.
—No se tienen noticias de que jamás haya hecho ningún ranchero una cosa parecida —protestó Gene.
—Es cierto. Pero ¿qué me dices de los tiempos que corren? ¿Se tienen noticias de que haya habido otros parecidos? No he visto en mi vida una situación como la actual. Me atrevo a afirmar que los dÃas de los grandes ganaderos se hallan próximos a su fin.
—¡Es inconcebible! —exclamó Stewart. La suposición le dolÃa—. ¿Qué motivos tienes para hacer una predicción de ese género?