El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Bien —replicó, Pan, emocionado en tanto que ponÃa una mano sobre el hombro de su padre. Ambos se detuvieron ante el abierto encerradero—. En ese caso vamos a hablar con perfecta claridad.
—Di lo que tengas que decirme, Pan. Tengo mucha curiosidad.
—Siendo asÃ, y antes que nada…, no debemos quedarnos a vivir en esta región.
—Pan, no has podido decir nada que me regocije tanto como esas palabras —declaró el padre mientras descargaba un puñetazo sobre el portillo del encerradero—. Sé que ésta no es una región propia para los Smith. Pero seguà a Jard Hardman hasta aquÃ. Esperaba…
—No son necesarias las explicaciones —le interrumpió Pan—. Estamos examinando nuestro porvenir. No nos quedaremos aquÃ, sino que nos iremos a Arizona. Tengo un compañero que proviene de allÃ. Durante todo el dÃa y la mitad de la noche, ese muchacho no ha cesado de hablarme con entusiasmo de Arizona. Y me ha convencido.
—¿No es una región desierta, Pan?