El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Arizona es una región de todas las clases imaginables —contestó con vehemencia Pan—. Es un estado grandÃsimo, papá. Muy desierto y muy bravÃo todavÃa, pero no como estas zonas de minas, con sus tabernas como «La Mina de Oro». A Arizona van muchos colonizadores que se instalan en los valles en que hay agua y hierba. Hay también muchÃsimos pinares de árboles hermosos que tendrán un valor inmenso dentro de no mucho tiempo. Sé exactamente dónde debemos instalarnos. Pero no es preciso que gastemos ahora el tiempo hablando de esa cuestión. Si te parece bien, queda convenido: iremos a Arizona.
—Muy bien, Pan —dijo su padre frotándose las manos. Pan le habÃa llenado de animación—. ¿Cuándo nos iremos?
—Es una cosa que hemos de decidir entre todos —contestó Pan pensativamente—. Tengo cierta cantidad de dinero, no mucho; pero lo suficiente para que podamos trasladarnos y comenzar a trabajar. Sin embargo, creo que serÃa preferible que nos quedáramos aquà por lo menos durante el próximo otoño y recoger cierta cantidad de los caballos salvajes que tanto abundan. Quinientos caballos, mil caballos, a doce dólares por cabeza… Papá, ¡podremos empezar con muchÃsimo dinero!