El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Eso no importa. Tengo que sacarle de la cárcel y enviarle fuera de este territorio, a la región de Arizona a la que nosotros vamos a ir. El lugar en que está encerrado ¿es verdaderamente una cárcel?
—Está hecho de adobe, piedras y barro —replicó el padre—. Un indio o un hombre decidido podrÃa huir de ella cualquier noche que lo desease. Hay tres guardianes que se relevan cada ocho horas. Uno de ellos es un hombre bastante rudo que se llama Hill. Antes era un proscrito; los otros dos son unos vagos de esos que tanto abundan en la ciudad.
—¿No hay en la cárcel nadie más que Jim ahora?
—No lo se, Matthews encarceló a una mujer hace poco tiempo. Todos los dÃas suele detener a alguien.
—¿Dónde está esa prisión que pertenece al señor Matthews?
—Has pasado junto a ella al venir aquÃ. Está junto a la carretera. Es un edificio plano y gris. Veamos: es la tercera casa que se encuentra viniendo desde el taller de carros; en el mismo lado de la carretera.