El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Bueno, amiguita, habÃa calculado bien cómo son esos hombres, ¿no es cierto? —preguntó Pan, al mismo tiempo que hacÃa un esfuerzo para que una sonrisa se dibujase en la severa frialdad ele su rostro.
—No sé… que… me sucede —dijo ella ahogadamente—. Veo peleas todas las noches. Y he visto sacar a da calle a… hombres muertos. Pero este incidente me ha acobardado.
—No habÃa muchos motivos para excitarse. Yo no esperaba que se produjese una lucha.
—Lo que te propusiste fue demostrar ante la multitud cómo y quiénes son Matthews y Hardman. Y lo has conseguido. La multitud estaba de tu parte. También yo lo estoy, Panhandle Smith. —Y le presentó su diminuta mano—. Tengo que ir a bailar. ¡Buenas noches!