El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Muy bien, Mac. Creo que eres sincero conmigo —contestó Pan.
Cuando el proscrito se hubo separado de él, Pan se sentó en su camastro y meditó sobre el último aspecto de la situación. La revelación de Mac New era lo que esperaba Pan de un personaje como él. Aun cuando fuese malo, parecía un hombre bueno si se lo comparaba con el codicioso y taimado Hardman. Aun reconociendo la gradual degeneración de Hardman, Pan no podía llegar a convencerse de que tal hombre pudiera ser capaz de cometer maldades de la naturaleza de la que se proponía ejecutar. Sin embargo, su intento de sobornar a Mac New ofrecía un aspecto muy poco dudoso. A Pan no le agradaba. Si no se hubiera hallado en vísperas del final de su empresa, habría enviado a Blinky a Marco, o hubiese ido él mismo, para ver si era posible localizar a los caballistas de Hardman. Pero ya era demasiado tarde. Pan no quería aplazar el momento supremo de su aventura, sucediera lo que sucediese.