El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes —Pero…, compañero, me emborracharé y armaré algún jaleo… y ya sabes cómo pierdo la cabeza en cuanto bebo un poco.
—Blinky, no beberás ni una sola gota, no siendo con ocasión de lo que anteriormente te he insinuado —dijo Pan significativamente—. Espero que podamos conseguirla.
—¡Ah! ¿Quieres decir que vamos a volver una, nueva hoja? —preguntó el vaquero con voz extraña en él.
—Tú sà que vas a volverla —contestó Pan con una sonrisa seria y sincera—. Yo he sido un vaquero sobrio y respetable durante cierto tiempo. Tú has sido terriblemente malo.
—¿Quién lo ha dicho? —preguntó Blinky, agresivo.
—Lo he oÃdo decir en «La Mina de Oro».
Este nombre y lo que con él se relacionaba hicieron que Blinky inclinase la cabeza. Pero su sombrÃo avergonzamiento desapareció en seguida.
Bien, compañero; no beberé mientras tú no lo hagas. Queda acordado.