El Valle de los caballos salvajes
El Valle de los caballos salvajes El niño había nacida en la pradera abierta, sobre el terreno fragante y fresco, bajo el acerado sol y el viento frío que provenía del Llano Estacada. Llegaba al mundo protestando contra aquel modo primitivo de nacer. Bill refirió frecuentemente que el recién nacido hizo su aparición gritando de un modo enérgico que demostraba la fortaleza de sus pulmones, apropiados a lo robusto y excepcional de su tamaño. A pesar de las protestas de la madre, Bill insistió en llamar Panhandle a su hijo.
Los primeros recuerdos de Panhandle eran los de sus esfuerzos por trepar hasta lo alto del armario que había en la choza, y de su caída de cabeza, con lo que derramó cierta cantidad de sangre sobre su blanco vestido. Su inmediata aventura, más venturosa que la anterior, consistió en mascar tabaco encontrado en el bolsillo de su padre. Esto le hizo ponerse muy enfermo. Su madre pensó que se había envenenado, y, como Bill se encontraba ausente, corrió a pedir socorro a los vecinos más próximos. Cuando la mujer regresó, acompañada de una vecina, Panhandle había conseguido escupir todo el tabaco y se preparaba para nuevas conquistas.
