Guarida de ladrones
Guarida de ladrones —¡Ah…! Pero ¿dónde estaba su hermano, a todo esto?
—Dijeron que le habÃan dejado atado en el salón —prosiguió ella rápidamente—. Después recordé haber oÃdo muchas voces, pero no hice caso… ¡Qué estúpidamente me he portado…! ¡Nunca debà haber venido a Utah!
—¿Cuánto dinero tenÃa Herrick en casa?
—No lo sé…, pero debÃa ser una cantidad considerable.
—¿Dónde acostumbraba guardarlo?
—No tengo la menor idea… Los Herrick damos poca importancia al dinero.
—Se puede dar por seguro que también ha robado a su hermano, de modo que lo del rescate resulta una filfa. Hank Hays es un ladrón de los que incendian los puentes después de pasar por ellos.
—¡Dios mÃo! ¿Qué va a ser de mÃ? —gimió la infeliz—. Estoy por completo a merced de ese bandido.
—Ya estaba usted avisada, señorita, y ahora no hay más que tomar la pócima, como decimos aquÃ. Si la vida le importa a usted algo, yo se la salvaré tarde o temprano, según el giro que tomen las cosas. En cuanto a lo demás…
—¡Cielo santo…! ¡Máteme usted antes de permitir que ese hombre me toque…!