Guarida de ladrones

Guarida de ladrones

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Uf! —exclamó Hays con forzada risa—. No nos has dado mal susto. ¿Quién diablos iba a suponer que te entretuvieras matando conejos?

—Un par de conejillos tiernos para cenar no nos vendrán mal —observó Jim.

—Seguramente que no —asintió Smoky—. Trae acá. Después de examinar los conejos, exclamó:

—¡Mira esto, Brad…! ¡Ha saltado un ojo a cada conejo…!

—Condenado me vea si no es verdad —dijo aquél sin ocultar su entusiasmo—. ¿A cuántos pasos, Jim?

—No los he contado… Supongo que serían unos veinte o más —contestó Jim estirando un poco la verdad. Sabía el efecto que su puntería causaba en aquellas morbosas mentalidades.

—¡Guau…! ¡Vaya puntería! —declaró Lincoln.

—Hank…, por favor… No demos motivos a Jim para que tire sobre nosotros —observó Smoky lanzando una ruidosa carcajada.

El jefe, al parecer, no encontró ninguna gracia a la ocurrencia.

—¡Mil rayos! No… No queremos que Jim tire sobre nosotros, ni queremos tampoco tirar sobre Jim. —La respuesta era de doble intención, pero a Jim no le convenía darse por entendido.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker