Guarida de ladrones
Guarida de ladrones —Burlaos cuanto queráis de mi buena voluntad de procuraros caza fresca para la cena —expuso alegremente Jim—. Pero no admito bromas tocante a la punterÃa. Soy muy quisquilloso.
—¿Te atreverÃas a hacer blanco en una botella tirada al aire?
—SerÃa lástima si estuviese llena.
—Vaya…, en serio…, ¿podrÃas hacerlo?
—Acepto cuanto apostéis.
—¡Eh…! Muchachos, ahorrad las municiones —dijo Hays en tono gruñón—. Puede que tengáis pronto ocasión de tirar cuanto gustéis… Jim, toma un bocadillo y ven a trabajar con nosotros.