Guarida de ladrones
Guarida de ladrones —¿Se siente usted capaz de andar un poquito? —preguntó Jim—. También es necesario que coma y beba, o no tendrá fuerzas para escapar.
—Lo intentaré.
Él la ayudó a levantarse y a salir del molesto impermeable, y después de dar unos cuantos pasos apoyada en él, ya pudo andar sola.
—¡MagnÃfico…! Tiene usted una fibra envidiable. Elena. Ahora paséese usted arriba y abajo mientras yo preparo la cena.
—¿Estamos seguros aqu�
—Sólo Dios lo sabe…, pero yo espero que sÃ. Esto es un verdadero desierto… Nuestros enemigos han ido por otro camino… y ¡no se asuste usted…!, tienen más miedo de nosotros que nosotros de ellos… Pero Morley se ha salvado con uno de sus hombres por lo menos. Saben que han desbaratado la banda de Hays y no dejarán de volver con refuerzos… No ignoran que Hays tiene una fortuna en su poder… y la tiene a usted.
—¿Morley…? Me suena el nombre, pero no sé cuándo lo he oÃdo… Hays me contaba siempre aventuras de amor…, de lo que él entendÃa por amor, de odios, venganzas y muertes… Ese Morley querrá cogerme para pedir rescate, ¿verdad?