Guarida de ladrones
Guarida de ladrones Me pareció lo mejor… para evitar malas interpretaciones.
—SÃ… ya comprendo… y me ha parecido muy bien. Pero lo que yo querÃa decirle, es que deseo vuelva usted al Rancho de la Estrella conmigo.
—¿Me pide usted que… vuelva…? —preguntó él con tono de incredulidad.
—Sà eso mismo es lo que pido.
—Pero si no es necesario… Si aquà se encargarán de que llegue bien a Gran Unión… Está usted completamente segura…
—Puede ser… Pero yo nunca más me encontraré segura en Utah, a menos que esté usted a mi lado. He tenido demasiado miedo, Jim… Quizá una de sus muchachas americanas hubiera soportado mejor la aventura… Pero para ser mi primera experiencia en estas tierras, convengamos en que ha sido un poco fuerte.
—Yo no puedo volver al Rancho de la Estrella —dijo Jim gravemente, tras corta vacilación.
—¿Por qué no…? ¿Porque es usted, o mejor dicho, era miembro de una banda de ladrones…? ¡Bah…! Entre mis antepasados, hay un ladrón que también robaba. Ser ladrón no es tanta deshonra como usted supone… cuando el ladrón es noble y grande… como usted.
—No es ésa la única razón.
—Pues, ¿cuál otra hay?