Guarida de ladrones
Guarida de ladrones —¿Dónde vas a dormir? —preguntó. Hays.
—He dejado el petate en la cuadra junto a mi caballo.
—Supongo que no llamarás cama a ese bulto, ¿eh…? Ven y dormirás en una verdadera cama.
—Para mà es bastante buena. ¿Qué haremos mañana?
—Estaba pensando en ello. Lo mejor será que nos sacudamos el polvo de RÃo Verde. La proximidad de ese Marley podrÃa no ser saludable para nosotros. Además, estoy repleto de dinero, y aquà no harÃa más que perderlo. AsÃ, pues, mañana levantaremos el campo y en marcha para el rancho del inglés.
—Me place —contestó Wall.
—Y tú, Brad, ¿qué dices?
—Iré también, pero conste que sólo voy porque no tengo cosa mejor. Ese nuevo proyecto me parece que va a concluir de un modo nada divertido.
—¡Ja…!, ¡ja…! ¿Y tú, Happy?
—A mà me parece inmejorable —contestó Jack con el entusiasmo que se podÃa esperar de su carácter optimista.
—Corriente… Entonces, buenas noches. Mañana, temprano, almorzaremos aquÃ.