La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre —Si alguna vez logra Texas reponerse de las heridas que le ha inferido esa guerra insensata y limpiar su territorio de bandidos, los jóvenes como tú tendrán un bonito porvenir —continuó diciendo el tÃo—. Tienes ahora veintitrés años y, exceptuando algunos defectillos, eres un muchacho estupendo. La vida te ofrece bastantes probabilidades de éxito. Pero, si empiezas matando a un hombre, estás perdido. No tardarás en matar a otro. Es la eterna historia. La policÃa rural no te perderá de vista, pues su misión consiste en imponer el orden y la ley en Texas. Con ellos no se juega, y si te resistes cuando te vayan a prender, no tendrán el menor reparo en matarte. Y, si te dejas coger, irás a parar a la cárcel y quizás a la horca.
—Eso nunca; antes me matarÃa —murmuró Duane sombrÃamente.