La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre —¡Hola, Sol! —replicó Duane lentamente—. Oye, me he enterado de que en el pueblo hay un individuo que me busca con malas intenciones.
—Es verdad, Buck —replicó White—. Aquà ha estado hace apenas una hora. No hay duda de que estaba algo borracho y deseoso de armar jaleo. En confianza, me dijo que una joven te habÃa dado un pañuelo de seda blanco y que él estaba dispuesto a mancharlo de rojo.
—¿Le acompañaba alguien? —preguntó Duane.
—SÃ, Burt, Sam Outcalt y un vaquero pequeñito a quien no conozco. Todos ellos hacÃan esfuerzos por alejarlo del pueblo. Pero él estaba bastante borracho y no hizo caso de nadie.
—¿Y por qué no le encierra el juez Oaks, ya que ese individuo tantas ganas tiene de armar camorra?
—¿No sabes? Han asaltado otro rancho, el de Fletcher. Otra hazaña de la cuadrilla de King Fisher, probablemente, y Oaks ha salido con la policÃa para perseguir a los merodeadores, de manera que, en este momento, no hay ninguna autoridad en el pueblo.