La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre De pronto oyó con toda certidumbre ruido de cascos de caballos delante de él. Luego, un grito hendió el aire, pero terminó en seguida, de un modo violento. Duane dio un salto formidable y se abrió paso por entre la espinosa espesura. Volvió a oír un grito de Jennie, de alarmante expresión, que fue sofocado rápidamente. Al parecer, resonó más hacia la derecha, y tomó aquella dirección. Por fin salió a un claro, en donde encontró una hoguera a medio apagar y numerosas huellas de los individuos que poco antes acamparon allí. Atravesó aquel campamento y trató de salir de la selva, pero era demasiado tarde. Su caballo había desaparecido. Tampoco vió a Jennie ni a jinete alguno, por más que miró en todas direcciones. Reinaba un gran silencio y sólo pudo descubrir numerosas huellas de caballos que se dirigían hacia el norte. Jennie había sido raptada, probablemente por los forajidos. Duane comprendió en el acto que no podía pensar siquiera en la persecución y que Jennie estaba ya perdida para él.