La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre Duane hizo una pequeña hoguera, preparó la cena y cenó y, hecho esto, considerando terminado va el trabajo de aquel día, se sentó y encendió la pipa. La luz crepuscular lo cubría todo y empezaron a mostrarse y a resplandecer en el cielo algunas pálidas estrellas. Dominando el zumbido continuo de los insectos, oyó los cantos de la tarde de los petirrojos. Luego, los pájaros enmudecieron y se hizo sentir el silencio nocturno. Cuando hubo anochecido del todo y aquel lugar pareció más aislado y solitario, Duane experimentó cierta sensación de alivio.