La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre Aquello significaba que tendría que vivir en constante alerta. Carecía de casa y no podría entregarse al descanso del sueño; desconocería la alegría, y la satisfacción de su vida no valdría la pena de ser vivida. Hallábase ante la alternativa de ser un lobo solitario o unirse a hombres despreciables y peligrosos. Y si quería vivir entre los hombres honrados, veríase obligado a ocultar su identidad, corriendo el riesgo de ser descubierto. Y ¿cómo podría vivir, de no hallar trabajo en algún lejano y apartado rancho? Repugnábale la Idea del robo. ¡Tenía ante sí un porvenir gris, sombrío, cuando comenzaba a vivir, cuando tan sólo tenía veintitrés años!
¿Qué hado, qué sino funesto le habría impuesto aquella vida durísima?