La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre Fue muy penosa para él la mirada de temor con que la joven examino su rostro.
—Escúcheme. Ignoraba que ésta fuese su habitación. He penetrado en ella huyendo… para salvar la vida… Me perseguÃan. Estaba espiando a su padre y a los hombres que están a sus órdenes. Ellos me oyeron, pero no lograron verme. Por consiguiente ignoran quien les estuvo escuchando. Ahora andan buscándome.
Los ojos de la joven cambiaron de expresión, demostrando su deseo de comprender las explicaciones de Duane.
Se puso en pie y miro a Duane con todo el fuego y la inteligencia de que era capaz.
—¡Cuéntemelo todo! —dijo—. ¿Estaba usted espiando a mi padre?
Duane le refirió brevemente lo ocurrido, sin omitir el concepto que le merecÃan los hombres a quienes habÃa estado observando.
—¡Dios mÃo! ¿Es verdad lo que me cuenta? Yo sabÃa que aquà estaban sucediendo cosas horribles, en las que mi padre se hallaba comprometido…, y no sólo con ellas, sino con la gente y con este lugar. Además Floyd Lawson me inspiro una repulsión extraordinaria. ¡Oh! Le aseguro que me moriré de pena si… si… ¡Esto es mucho peor de cuanto me habÃa imaginado! ¿Qué haré?