La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre Duane no le vio morir. Observaba a Poggin. Éste, asustado y sorprendido, tenía los ojos fijos en el caído camarada.
Fletcher se acercó corriendo a Duane con los brazos en alto.
—¡Vete en seguida, embustero, o de lo contrario tendrás que matarme! —gritó.
Y, sin bajar las manos, empezó a dar empujones a Duane para sacarlo de la sala.
Duane montó de un salto a caballo, lo espoleó y se alejó.